Archivos Mensuales: febrero 2008

La Llorosa: Dos veces endémica

Por Miguel A. Acevedo y Luis J. Villanueva-Rivera / El Nuevo Día /  25 abril 2007

La mañana estaba fría y húmeda, condiciones características de el Bosque Estatal de Maricao. Había llovido bastante esa semana y nuestras botas estaban llenas de un fango marrón muy espeso.

Muchos de los miembros del grupo estábamos pendientes a todo este fango en nuestras botas que nos dificultaba caminar y a la vez nos dificultaba pajarear pues nuestra vista estaba en el suelo y no en los árboles. Sin embargo, los oídos sí estaban pendientes a lo que sucedía en los árboles.

Gracias a esto escuchamos un “chip” medio ronco proveniente de las ramas. Muchos dejamos de mirar nuestras botas enfangadas y nos miramos mutuamente pues sabíamos lo que estábamos escuchando. Sin perder tiempo agarramos nuestros binoculares y observamos aquella pequeña ave marrón y verde olivo. Tenía una mancha blanca en el ala, igual que una Reinita Común (Coereba flaveola), pero el color del plumaje era muy distinto y tenía un mayor tamaño. Algunos de nosotros nos sonreímos pues sabíamos que la misión de aquella mañana había sido cumplida. Estábamos observando una Llorosa Puertorriqueña (Nesospingus speculiferus), un ave endémica de Puerto Rico, con un rango de distribución restringido, difícil de ver y todo un reto para el pajarero inexperto. leer más »

Mariquita de Puerto Rico: Distinción sobre los hombros

Por Miguel A. Acevedo y Luis J. Villanueva-Rivera / El Nuevo Día / 18 abril 2007

En las zonas urbanas, el Mozambique o Chango (Quiscalus niger) suele ser un ave fácil de ver por todas partes. Son pájaros negros, bastante alborotosos y andan en grupos.

En Puerto Rico hay un ave endémica muy parecida al Mozambique que no es comúnmente vista porque está en peligro de extinción: la Mariquita (Agelaius xanthomus).

La Mariquita se distingue de las otras aves negras de la Isla, como el Mozambique y la Calandria (Icterus portoricensis), porque tiene un parcho amarillo en el hombro. Otra característica que la diferencia es que está en la lista de especies en peligro de extinción. Hay estimados que indican que durante la década de 1970 menos de 300 individuos quedaban en la Isla. Hoy día, estimados indican que han logrado aumentar a más de 1,200 aves. Sin embargo, los peligros potenciales para su supervivencia, siguen presentes: la pérdida de hábitat y el parasitismo de sus nidos por el Tordo Lustroso (Molothrus bonariensis). leer más »

La Reinita de Bosque Enano: El misterio de los bosques

Por Miguel A. Acevedo y Luis J. Villanueva-Rivera / El Nuevo Día /  11 abril 2007

A principio de los años 70, dos científicos norteamericanos caminaban por las veredas del bosque enano de la Sierra de Luquillo. Mientras observaban los árboles distraídos, escucharon un misterioso canto de ave proveniente de la parte más densa del bosque.

Como buenos ornitólogos levantaron sus binoculares y observaron cuidadosamente lo que a primera vista parecía ser una Reinita Trepadora (Mniotilta varia). Era un ave pequeña, una reinita con un patrón estriado blanco y negro en su cuerpo.
Sin embargo, estos expertos observaron que esta ave tenía unas manchas negras en las mejillas, un pico más largo de lo usual y alas redondeadas. Poco tiempo después reportaron su importante hallazgo en la revista científica The Auk. Lo que observaron no fue una Reinita Trepadora. Habían descubierto una nueva especie endémica para Puerto Rico, la Reinita de Bosque Enano (Dendroica angelae). leer más »

El Mucarito: El rey del ‘jangueo’ nocturno

Por Miguel A. Acevedo y Luis J. Villanueva-Rivera / El Nuevo Día / 4 abril 2007

No existe estudiante universitario en nuestra Isla que soporte un “jangueo” tan intenso como el del Mucarito (Megascops nudipes).

Y es que nuestro Mucarito no toma descanso. Sale todas las noches en busca de comida y aventuras. Pero nuestro Mucarito no es tan sólo el rey de la vida nocturna en nuestros bosques sino que también es bastante buen mozo. Posee un cuerpo robusto y una cabeza muy grande. Su plumaje es pardo oscuro y blanco, con unos ojos enormes rojizos y cejas blancas.

¿Por qué este físico tan singular? Los múcaros están adaptados para las condiciones nocturnas. A diferencia de la mayoría de las aves, sus ojos están ubicados en la parte frontal de su cabeza (como los humanos) lo que les ayuda a capturar sus presas. Además, sus ojos tienen una pigmentación especial, usualmente anaranjada, roja o amarilla que le permite una mejor visión en la noche. Al ser aves nocturnas, no requieren de plumajes vistosos, por lo que la gran mayoría son de colores poco llamativos. leer más »

El Bienteveo: Una escurridiza melodía

Por Miguel A. Acevedo y Luis J. Villanueva-Rivera / El Nuevo Día / 21 marzo 2007

Desde las entrañas del karso norteño se oye el canto libre y melodioso de una de las aves favoritas de los pajareros de la Isla. “Bien-te-veo, bien-te-veo, bien-te-veo”. Así entona su cántico el Bienteveo de Puerto Rico (Vireo latimeri), una de las aves más comunes en los bosques de Puerto Rico, pero a la vez muy escurridiza y difícil de observar.

El Bienteveo, endémica a Puerto Rico, pertenece al grupo de aves llamadas vireos. Los vireos son aves pequeñas, muy parecidas a las que le llamamos reinitas, con la distinción de que tienen picos más gruesos y colores menos llamativos. Los vireos son únicos al nuevo mundo, lo que significa que sólo se encuentra en América del Norte, América Central, América del Sur y el Caribe. En el mundo, han sido descritas 52 especies dentro de este grupo, de las cuales seis pueden observarse en la Isla siendo las más comunes el Bienteveo y el Julián Chiví (Vireo altiloquus). leer más »

Reina Mariposera: Actriz tras las hojas

Por Miguel A. Acevedo y Luis J. Villanueva-Rivera / El Nuevo Día / 14 marzo 2007

El Bosque San Patricio es una especie de oasis en medio del desierto. Si lo miramos desde el aire, observamos un mogote solitario justo en el medio de la selva de cemento del área metropolitana.

La primera vez que fuimos a pajarear a este bosque, nos sorprendió cómo la vegetación poco a poco fue recuperando el espacio que un día fue suyo. Justo mientras íbamos subiendo el pequeño mogote alguien del grupo nos para, y como diciendo un secreto dice “shhh… ¡Escuchen!”.

Todos, casi orquestados, pusimos la misma cara de atención y escuchamos atentamente aquel “chip… chip…chip” seguido de un trino larguísimo. De entre la vegetación tupida del mogote salió un pajarito pequeño triunfante como sale un actor al abrirse las cortinas del teatro. leer más »

El Guabairo: Maestro del arte del camuflaje

Por Miguel A. Acevedo / Luis J. Villanueva-Rivera / 28 febrero 2007

Miles de años antes que los estrategas militares, un grupo de aves perfeccionaron el arte del camuflaje.
Su plumaje ha evolucionado para confundirse con la hojarasca y pasar desapercibidos. Necesitan esconderse porque, a diferencia de la gran mayoría de las especies de aves, estas ponen sus nidos en el suelo del bosque, donde habitan la mayoría de sus depredadores.

Aún con su estrategia de camuflaje, la pérdida de hábitat y la introducción de mamíferos exóticos (en particular la Mangosta), han hecho que el Guabairo de Puerto Rico (Caprimulgus noctitherus) hoy esté al borde de la extinción. leer más »

El Pájaro Bobo no es bobo na’

Por Miguel A. Acevedo y Luis J. Villanueva-Rivera / El Nuevo Día / 14 febrero 2007

Hay un ave en nuestros bosques que su nombre no le hace justicia.

El Pájaro Bobo Mayor (Saurothera vieilloti) puede parecer lento y muy poco arisco, pero es un excelente cazador de lagartijos e insectos. ¿Has intentado alguna vez capturar un lagartijo? Esta ave endémica de Puerto Rico lo hace a diario con mínimo esfuerzo pues los lagartijos componen una parte principal de su dieta.

Con movimientos lentos, pero seguros, el Bobo Mayor sigue pacientemente uno de los abundantes lagartijos que se pasea por los troncos de los árboles. El lagartijo, al percibir la amenaza, baja rápidamente por el tronco, buscando esconderse entre las hojas secas en el suelo. El Bobo Mayor no le pierde paso, baja casi hasta el suelo del bosque y con su pico afilado atrapa a su presa antes de que esta logre escapar entre la hojarasca. De manera segura y tranquila obtuvo su almuerzo, y a la vez le ofrece al observador cuidadoso un espectáculo sin igual. leer más »

¡Feliz cumpleaños Darwin!

Hoy, 12 de febrero del 2008, se cumplen 199 años del nacimiento de Charles Darwin, famoso por su obra magistral El origen de las especies. Bueno, el título completo es El origen de las especies mediante la selección natural o la conservación de las razas favorecidas en la lucha por la vida. Con esta publicación, Darwin encontró el método más importante para explicar la diversidad de especies en nuestro planeta, la evolución por selección natural.

El Origen tuvo sus orígenes, valga la redundancia, en un viaje alrededor del mundo que hizo Darwin. Luego de analizar los especímenes coleccionados, particularmente de especies endémicas de Islas Galápagos, Darwin estudió el problema durante 20 años antes de publicar sus hallazgos. Le tomó este tiempo colectar datos que le ayudaron a comprender mejor la idea de la selección natural. Debido a la predecible reacción que iba a tener la idea, Darwin estudió el problema a fondo y en el Origen explica, mediantes diversas líneas de evidencia, la selección natural.

Hoy día la teoría de la evolución ha avanzado grandemente, y aunque muchos detalles eran desconocidos para Darwin, su obra sigue siendo vigente hoy día. Tras más de 150 años e incontables ataques, la teoría de la evolución sigue siendo el pilar principal en la biología, desde la biología molecular y la medicina, hasta la ecología y la conservación. Es lamentable que grupos religiosos sigan atacando la teoría caprichosamente. No existe evidencia alguna que refute la evolución por selección natural, a tal punto que varios biólogos han llamado a la evolución de las especies como un hecho.

El texto completo de el Origen está disponible gratuitamente en Internet, puede leerlo en español, o la versión original en inglés. También lo puede encontrar en su librería favorita.

Pisa y no arranca la Iguaca

Por Miguel A. Acevedo y Luis J. Villanueva-Rivera / El Nuevo Día/ 7 febrero 2007

Podemos observar cotorras en el Viejo San Juan, en el Jardín Botánico, en nuestros patios, en nuestros parques e incluso en zonas urbanas. Sin embargo estas cotorras, aunque son muy coloridas y alborotosas, no son Cotorras Puertorriqueñas (Amazona vittata).

La mayoría de las cotorras del género Amazona son verdes, pero la Cotorra Puertoriqueña se distingue de las demás por tener un anillo blanco alrededor del ojo, la frente roja y plumas azules en las alas. Otras cinco especies del genero Amazona habitan en nuestra Isla, todas introducidas como mascotas.

Hoy sobreviven muy pocas Cotorras Puertorriqueñas. Sin embargo, no siempre fue así. Cerca de un millón de éstas sobrevolaban nuestra Isla durante el siglo 19. Fueron cazadas y capturadas como mascotas durante mucho tiempo. Como consecuencia de esta caza y captura, hace treinta años la Iguaca -como la conocían nuestros taínos- se convirtió en una de las aves en mayor peligro de extinción del mundo con apenas trece individuos. En ese entonces, luchaban por sobrevivir en los bosques de El Yunque. leer más »