¿Puede un científico ser religioso?

Una interesante discusión que ha provocado el llamado moviemiento de el “nuevo ateísmo”, popularizado por autores como Richard Dawkins, Sam Harris y Christopher Hitchens, es la disonancia cognitiva de los científicos que siguen alguna religión. De un lado, el científico tiene que basar sus investigaciones en la evidencia que se ha publicado y la evidencia que logra conseguir. Del otro lado, las religiones demandan que se ignore toda evidencia y que se sigan las órdenes de sus líderes y lo que hombres ignorantes que vivieron hace miles de años en una pequeña área del Medio Oriente escribieron.

Jerry A. Coyne, autor del excelente libro Why Evolution is True, contesta la idea de que un científico no tiene una disonancia cognitiva al creer en una religión porque supuestamente no son incompatibles. Coyne responde de una manera interesante a esta idea:

Un científico religioso trabaja habitualmente como un “naturalista” en el laboratorio, tal vez buscando el gen que causa la enfermedad de Alzheimer. Al hacerlo, se niega a aceptar cualquier conclusión que no es respaldada por los datos. Uno de sus estudiantes quiere que un gen en particular esté envuelto, ya que él está trabajando en ese gen, pero el científico religioso le dice que el desearlo no es suficiente. Tiene que tener datos reales, tal vez mediante estudios de asociación que pueden implicar a ese gen o descartarlo. El domingo este científico va a la iglesia, donde reza por la salud de su madre, asumiendo en contra de toda evidencia de que alguien allá arriba escucha su oración y está dispuesto a responder. Él tiene un sorbo de vino y come una galleta, suponiendo sin pruebas de que estas sustancias han sido mágicamente transformadas en la sangre y el cuerpo de Jesús antes de su consumo. Más tarde, entra en una pequeña cabina y le dice a un sacerdote oculto que se masturbó dos veces durante la semana. Él cree, sin pruebas, que si no confiesa este pecadillo él será inmolado por toda la eternidad en azufre fundido.

Interesante…

  • http://www.pabloriverablog.com pabloriverablog.com

    La ciencia y la religión son incompatibles.

    La religión trata de explicar al universo con teorías infundadas. Sin evidencia alguna. Su poder viene a través de la repetición y de la ignorancia. Su función es esclavizar al hombre bajo doctrinas imposibles de seguir.

    La ciencia busca explicar al universo a través del estudio de la naturaleza. Utiliza un acercamiento sistemático que exige evidencia contundente para establecer algo como cierto. Su función es la de eliminar la ignorancia por medio de los estudios.

    ¿Quien ha muerto a nombre de la ciencia? ¿Y de la religión?

  • Luis González Pope

    Poco importa lo que crea Coyne, lo cierto es que hay muchísimos científicos que son religiosos. No veo tal divisionismo radical (y conste que soy ateo). El funcionamiento mental normal está de sobra “acostumbrado” a no ser unitario, siempre existiendo impulsos, creencias o emociones que pueden ser contrarios o intelectualmente incompatibles. Si en algo sobresalimos es en nuestra capacidad para justificar todo esto y más.

  • Anónimo

    Creo que ese es el punto que Coyne hace, que todos lo hacen sin pensar, incluyendo los científicos que son creyentes. Tal vez si se dieran cuenta, dejarían de creer.
    Gracias por el comentario.