Sirviendo como jurado

Hace un par de semanas tuve la experiencia de servir como jurado en un caso criminal en el condado donde vivo, Tippecanoe, Indiana. La experiencia fue bastante estresante pero muy interesante.

Foto por s_falkow/Flickr

El caso en el que serví se trataba de una agresión por parte de un jugador de fútbol americano de Purdue, Aqurinas “Cortez” Smith, a otro joven, Charles E. Kelly, frente a una barra. Al menos tuvimos la buena dicha de que, aunque era un caso serio, no era tan malo como tener un caso de una pelea más seria, drogas o abuso contra un menor. Al final del caso, el jurado encontró a Smith culpable de una falta ("misdemeanor") y no culpable en dos delitos graves.

El proceso de selección del jurado se hizo usando listas de registros de impuestos y de licencias de conducir. El juez explicó que antes usaban registros de votantes, pero esto traía problemas ya que no todos se registran para votar. Me imagino que también es posible que los registros de votación se presten para mal uso en ciertos casos, en particular si se buscan miembros del jurado de tendencia liberal o conservadora. Al llegar a la sala con los demás candidatos llegué a la conclusión de que sería elegido por ser uno de los pocos que no era blanco. El acusado, Smith, es negro y creo que de los 40 candidatos a miembros del jurado, apenas unos 4 o 5 no eran blancos. El único otro miembro del jurado que era minoría era de descendencia asiática, los demás eran blancos de todas las edades.

Según lo que dijeron los testigos, Smith estaba junto a unos amigos frente a una barra en Chauncy Hill, West Lafayette, en medio de una discusión. Kelly, que admitió estar excesivamente ebrio, intervino para tratar de bajar los ánimos pero lo que logró fue ser un incordio. Tras Smith cansarse de la actitud y el entrometimiento de Kelly, le dio un puñetazo en la cara que lo tumbó. Smith admitió el puño, pero se defendió diciendo que era por defensa propia.

Al final del caso, llegamos a la conclusión de que Smith era culpable de la falta, al haber dado un puñetazo sin provocación y sin necesidad de defenderse, pero no culpable de los delitos serios porque no tuvo intención de provocar daño grave ni ocasionó daño físico serio. Las deliberaciones se extendieron por casi cuatro horas porque el veredicto en cada cargo tenía que ser unánime. Fue interesante la discusión y los datos y detalles que cada miembro del jurado usaba para justificar su voto. Tuvimos que recurrir tanto a los reportes médicos como a nuestras notas de lo que los testigos dijeron para lograr llegar todos a la misma conclusión.

Un procedimiento poco común fue que permitieron que miembros del jurado hicieran preguntas a los testigos. Según la explicación del juez, Indiana es uno de los pocos estados que lo permiten. Me pareció una buena opción, ya que puede ser que ni el fiscal ni el abogado de defensa hagan algunas preguntas que los miembros del jurado tienen, ya sea por estrategia o por otra razón. Claro, las preguntas no pueden ser de cualquier tipo, sino que había que hacerlas por escrito para que el juez y las partes la discutieran en privado para ver si se podía hacer la pregunta según las reglas. Me parece que algunas de las preguntas hechas nos ayudaron a la hora de deliberar.

A parte de el veredicto, todos en el jurado llegamos a la misma conclusión: si eres sospechoso en un crimen, nunca hables con un policía sin un abogado presente. No es porque el/la policía te vaya a meter en problemas a propósito, sino que su trabajo es resolver un crimen. Un abogado es invaluable a la hora de proteger tus derechos, como un experto y como una persona que no está sujeta al estrés emocional. Adicionalmente, un abogado puede evitar que digas algo que en el momento puede parecer inocente, pero que luego es usado en tu contra. En este caso, el detective que entrevistó a Smith logró que él admitiera que dio el puñetazo porque se hartó del borracho, lo cual no ayudó a su argumento de que fue por defensa propia. Smith accedió a entrevistarse con el detective sin un abogado y fue arrestado tras la entrevista por esa declaración. No importa el costo, un abogado es más económico que un veredicto de culpabilidad.

Otra lección que aprendimos es que tanto los testimonios como lo que ocurre en la sala son importantes. Durante el juicio vimos a un señor sentado en la audiencia que, en ocasiones, entregaba notas al fiscal. Al principio pensábamos que era un ayudante u otro fiscal ayudando en el caso, pero resultó ser que era el padre de la víctima, un abogado. Este dato, y el hecho de que la primera declaración de la víctima a la policía fue tres meses después del evento, no ayudó sino que nos hizo pensar que fue el padre el que insistió en que el caso fuera a juicio y no la víctima.

Finalmente, vimos la principal diferencia entre lo que se dice en la prensa y lo que los fiscales pueden tratar de probar en un juicio. Al finalizar el juicio, pude leer los reportes de la prensa local y el caso era reseñado como más contundente de lo que el fiscal logró demostrar. Al fin y al cabo, frente a la prensa se puede decir lo que uno quiera, pero no frente a un juez. La seriedad de la agresión fue exagerada en la prensa, pero el fiscal nunca pudo demostrarla sin depender del testimonio de la víctima, que estaba borracho y se contradijo. Hay que tener cuidado en llegar a conclusiones basándose solamente en lo que aparece en lo que los medios publican.

Si alguna vez le toca servir en un jurado, tome la oportunidad con la mayor responsabilidad posible como ciudadano. Tanto la justicia como la vida de varias personas estarán en sus manos.