Publicado en 7 de Febrero de 2011

La semana pasada nos enteramos, vía Noticel, que el gobierno llevó varios periodistas a un viaje a España, con los gastos pagos por el pueblo. Acompañando a esta nota está un vídeo donde algunos de los periodistas se muestran comiendo y bebiendo en un restaurante en la madre patria, con Eliezer Ramos, de Univision, como protagonista principal:

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El hecho de que los periodistas compartan con otros boricuas mientras visitan otro país no es el problema. El problema, por la falta de ética que cometieron, es que se dan el viaje con fondos públicos. El gobierno se acercó a algunos medios (¿por qué esos en particular?) para llevar a periodistas al viajecito para España con la excusa de establecer relaciones económicas. Puerto Rico está en medio de una crisis económica, una huelga en la Universidad, el desempleo por las nubes, los servicios del gobierno sufriendo cortes, entre otros. A pesar de todo esto, la administración de Luis Fortuño decidió que era válido botar el dinero del pueblo en llevar un grupo de políticos, batatas y periodistas escogidos a Europa, con todos los gastos pagos.

La Asociación de Periodistas de Puerto Rico (ASPPRO) publicó una reacción a esta noticia, en la que dicen, entre otras cosas:

Es impropio que las gerencias de los medios de comunicación acepten estos pagos que comprometen la credibilidad y la labor de fiscalización de los periodistas. Es reprochable además que el Gobierno seleccione a los periodistas que quiere que los fiscalice, como ha reconocido en este caso la Compañía de Turismo.

Todo iba bien hasta la oración que dicen:

Los periodistas en muchos casos están ajenos a estas transacciones entre sus medios y los auspiciadores, en este caso el Gobierno.

Si un periodista no sabe, o se hace el que no sabe por no atreverse a preguntar, es un soberano incompetente. La prensa libre existe para fiscalizar al gobierno, pero si hay que fiscalizar a la prensa, se pierde todo su valor.

Aunque tengo que admitir que la labor de la ASPPRO es defender a los periodistas, el problema es que yo no creo en eso de defender a lo ciego. Lo que está mal no se puede defender. Yo entiendo la posición en la que están los periodistas, pero la ética, como los derechos civiles, está para guiar los momentos en que hay que tomar decisiones difíciles.

No estamos hablando de unos piscolabis o una cena en un hotel de San Juan, donde se puede entender que sea medio gris el asunto de el gasto público y la independencia de la prensa. Estamos hablando de un viaje, hotel y comidas a España, estipulando lo de que las bebidas no fueron pagadas con fondos públicos. Si yo fuera uno de ellos, le diría a la compañía que hagan una de dos, o pagan mis gastos para evitar la apariencia de conflictos de intereses, o que se haga un “disclaimer” en todos los reportajes que surjan donde se diga que el gobierno fue el que corrió con los gastos.

Foto de indieink (vía Flickr)

El periodismo está en un periodo de transición, si los periodistas aceptan la mediocridad en los medios que aún sobreviven, se vuelven parte de la mediocridad. Que el principal “periódico” del país sea un “shopper” y una colección de anuncios del gobierno antes de ser un periódico real es lamentable. Muchos de nosotros sabemos distinguir entre la basura de medios como ENDI y Primera Hora vs. los periodistas de calidad que hacen lo que pueden dentro de estas compañías. A esos periodistas se les respeta y se entiende.

Al menos veo que algunos están haciendo algo por mejorar la profesión, medios alternativos, blogs, el CPIPR, y otros que usan los medios alternos que el Internet les ofrece, al igual que las acciones de la ASPPRO, me dan esperanzas de que existen periodistas que toman en serio su profesión y saben a lo que se enfrentan.

Aún tomando todo esto en cuenta, no se puede defender al que se vende. La defensa de “estoy siguiendo órdenes” nadie se la cree. ¿Cuánto se ahorró la compañía por cada periodista? Digamos que $10,000, contando pasajes, hotel, per diem, etc. ¿La integridad y la independencia de un periodista valen unos miles de dólares? ¿Cómo puede un periodista mirar al pueblo y decir que está fiscalizando a un gobierno plagado de corrupción y venta de influencias cuando viajó a Europa a cuestas del pueblo? ¿Quién fiscalizará cuando nadie confíe en la prensa?

Cuando los periodistas preguntan sobre las “fresitas” al gobernador en vez de preguntarle porque no hace públicas sus planillas y el récord de su esposa, me tengo que preguntar si son tan mediocres que consideran que eso es más importante o están pensando en no dañar su oportunidad en tener un guisito en el gobierno y están tirando un bombito al pitcher.

Si hasta la libertad de prensa se vende, estamos peor de lo que pensamos.

Nota: Este escrito está basado en mis comentarios en Qiibo.



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